Colecciono carteles urbanos que me encuentro por la ciudad, en las calles, en las plazas, en los lugares públicos. Me gusta sacarlos de su contexto, porque fuera de él adquiren otros significados, convirtiéndose, a veces, en poemas.Y porque dicen mucho de sus autores: el cuidado o el desapego en la composición tipográfica, el soporte, la manera en que están pegados. Hacer un cartel es toda una declaración de intenciones.

No sé, es como si quisiera contarle a un extraterrestre algo de nuestro mundo a través de estos carteles. Supongo que se quedaría perplejo.