Commuters

El AVE transforma la relación entre el tiempo y el espacio, ampliando la cantidad de territorio que las personas pueden usar en una jornada. Por ejemplo, la nueva línea Madrid – Valladolid ha permitido que 1.500 personas que viven en Valladolid y trabajan en Madrid hayan podido volver a dormir a su ciudad todos los días de la semana. Lo mismo ha ocurrido en Segovia, y en todos los sitios a los que ha llegado la alta velocidad. El AVE funciona en estos casos como un Metro. Poblaciones que antes estaban separadas por distancias inaccesibles pasan a relacionarse como barrios de una misma ciudad.
Las personas que se trasladan a diario para ir a trabajar tiene un nombre en inglés, commuter, que en español se ha traducio como viajero pendular. Lo más frecuente es que se trate de gente que vive en los suburbios, y que se traslada a los centros de las ciudades para trabajar, o también para ir a la universidad.
En principio, la futura estación de Vera Almanzora quedará a poco más de 20 minutos de Almería capital, y a poco más de media hora de Murcia. Es previsible que a Granada se llegue en 1 hora, el mismo tiempo que emplea muchísima gente de las grandes ciudades a diario para llegar a su lugar destino.
Por tanto, lo lógico es que nuestra comarca pueda funcionar dentro de unos años como suburbio, es decir como residencia de muchos de los trabajadores de las capitales cercanas, ya que es un magnífico lugar para vivir. (Suburbio no es una palabra necesariamente negativa, es decir que hay suburbios que son ciudades dormitorio horribles, y hay suburbios de lujo).
Si así ocurre, se produciría un aumento de la población que vive permanetemente en la zona, y disminuiría la dependencia del turismo estacional. También aumentará en el Levante la situación inversa, el commuter de fin de semana, muy común en París, por ejemplo, en dónde muchos urbanitas se desplazan los viernes a segundas residencias cercanas a Lyon o a Bretaña, situadas a distancias muy superiores a las que actualemente se podrían cubrir razonablemente en coche. El Levante podría recibir con frecuencia visitantes no solamente de las capitales cercanas, sino también de Madrid o Barcelona, por ejemplo, que en principio se situarán a distancias de en torno a las 2 horas.
Uno de las grandes retos para los próximos años será por tanto competir con otras comarcas para ofrecer buenas condiciones que la hagan atractiva para vivir, y poder compensar el desequilibrio actual que supone la dependencia del turismo estacional, que cada vez es más ocasional. Para ello, deberá contar con equipamientos y servicios adecuados (sanidad, educación, transporte colectivo, etc …), que solo son posibles en entornos de cierta densidad de población.
En mi opinión, estos requisitos solo se cumplen en los núcleos urbanos tradicionales, que son los que deben desarrollarse, y será en ellos en los que se pueda producir el equilibrio necesario entre población estacional y permanente, que permita ofrecer una calidad de vida competitiva.

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