Los buzones de Correos

En los buzones de Correos late el corazón de Madrid, o al menos uno de sus corazones. En su diseño se resume la obra de Antonio Palacios, que fue el arquitecto que definió la imagen de la ciudad a lo largo de la primera mitad del sigñlo XX, al proyectar edificios como el propio Palacio de Comunicaciones, el Banco del Río de la Plata que hoy ocupa el Instituto Cervantes (y destroza con sus espantosos globos con palabras para festejar el Día del Español), el magnífico Círculo de Bellas Artes o la decoración del Metro, incluídas sus bocas de hierro negro y su logotipo. Ayer mismo estaba yo sentado en el soportal de los buzones, y vi una persona que fue a echar una carta, pero no pudo porque estaban cerrados a cal y canto. Le preguntó a un policía municipal que si no se podían usar los buzones, y le contestó muy amablemente que estaban condenados porque "echaban bombas". Ahora que el Ayuntamiento se ha instalado en Correos, los buzones se han quedado sin uso, y su vida ha dejado de tener sentido. Es una pena. !Qué poco respeto tienen los terroristas por el alma de nuestra ciudad¡ En la foto, buzón del Palacio de Comunicaciones de Madrid

3 comentarios en “Los buzones de Correos”

  1. Andrés dice:

    ¡Pues hay que ser capullo para echar una bomba en un bello buzón de latón de Antonio Palacios!

    O más bien: hay que ser capullo para pensar que a alguien se le puede ocurrir hacer algo tan surrealista, y entonces sellarlo. Cuántas cartas habré echado yo a ese buzón, ¡si me cogía el coche desde Arturo Soria para hacerlo!

    Si tienes nostalgia, en la central de Correos en Bcn aún existen esas bocas, con la gracia añadida de esa especial que dice: “ciudad”. Aunque claro, no son de AP. Abrazo, Andrés.

  2. Ya ves Andrés, hay gente para todo. Lo que no entiendo es como existe todavía algún buzón con la boca practicable, porque según esa teoría … En fin, el buzón de don antonio es desde luego, una joya.
    Gracias y abrazos.

  3. Andrés dice:

    Sí: según esa teoría, terroristas buzoneros podría haber en todos lados. Abrazo, A.