Madrid en 20 barras

La vida de las ciudades está muchas veces más que nada en los barras de los bares, sobre todo en España, y quizás más que en ningún otro lugar en Madrid, que pocos grandes monumentos o avenidas tiene para lucir. Dentro y fuera de la M30, en los barrios ricos y en los más populares, se acodan a cualquier hora personajes de todo tipo sobre las barras. Con nuestra pequeña editorial hemos publicado un libro sobre ellas, Madrid en 20 barras, en el que varios autores relacionados de una u otra manera con el mundo de la gastronomía madrileña han elegido sus barras preferidas para tomar el aperitivo o comer en la capital, y han contado lo que más les gusta de ellas. Las hay de todo tipo y de toda condición, y entre todas me parece que hacen un retrato de Madrid, uno más, muy particular. Una de las fachadas que más me gustan de las que salen es la de Casa Revuelta, en la Plaza de Puerta Cerrada. Sus huecos tan limpios, recortados sobre el granito, los graffitis que no han podido ser borrados, los cristales relucientes enmarcados con hierros negros, los tres farolillos, las letras, unas más grandes, otras más pequeñas, tan bien compuestas, el toldo y su tejadillo, el suelo de mármol que invita a entrar, la rejilla de ventilación de la cueva en la que se desala el bacalao a destajo, no sé, todo ello me hace reconfortarme en el más sencillo, sobrio y vital de los madrileñismos que acaso me pueda imaginar. Y, lo más importante, dentro nos esperan los mejores callos de la ciudad, "solo los miércoles, y los jueves, si quedan", como dice orgulloso Don Santiago, seguramente el tabernero más veterano de la capital. Madrid en 20 barras, Club de los Magníficos, Armero Ediciones, 2011. Fachada de Casa Revuelta, en Puerta Cerrada, fotografía de Pedro Albornoz.

Deja un comentario

Texto

Captcha Garb (1.5)