Ventilaciones forzadas y casas uña

Hace unas semanas puse un contador en este blog que te dice cuántos visitantes tienes, de dónde vienen, cuánto tiempo se quedan, y por dónde se pasean. No voy a revelar los datos porque, de momento, no son masas precisamente las que visitan Emetreinta, pero bueno, al que le guste o se divierta, bienvenido sea. Lo que sí voy a contar es algo muy gracioso que me ha pasado al conocer estas estadísticas.

Bien es sabido que una de las dificultades que entraña la revolución digital es saber cómo llegar a rentabilizar los contenidos. Los periódicos se las ven y se las desean para mantener sus plantillas mientras bajan las ventas del papel y aumentan los usuarios de sus versiones punto com. No se sabe aun cómo hacer que funcione la publicidad en la red, aunque se está avanzando en diferentes direcciones gracias a las Web Analytics, que tratan de ordenar a los consumidores según sus preferencias para colocar en sus pantallas la publicidad que están buscando. Algo así hace el gran hermano Google cuando espía los mails de sus usuarios para individualizar las campañas publicitarias. Para obtener datos que permitan segregar las audiencias se están investigando los más diversos mecanismos, como por ejemplo esta patente que pretende, a través del análisis de los movimientos que realiza el internauta con el ratón, extraer datos de su subconsciente que permitan analizar su personalidad y definir su comportamiento para afinar su posicionamiento en el mercado. Puro marketing, o mercadeo, para la nueva era postdigital. (Por cierto, todo esto se parece cada vez más al escenario descrito por Orwell en 1984, qué visión más afinada, es sorprendente).
Pues bien, volviendo a las estadísticas de este blog, todo este rollo viene a cuento de que más del 70% de las visitas que llegan a Emetreinta lo hacen a través de las palabras clave forzadas en el baño, que les conducen al post que escribí hace unos meses sobre las ventilaciones forzadas en los cuartos de baño, que figura en la cuarta posición en Google al realizar esa búsqueda, lo cual me lleva a la conclusión de que la red infinita y caótica en la que nos estaríamos situando o estabilizando en ese inmediato futuro postdigital que describe Juan Freire se defiende con uñas y dientes de los estudios de mercado, de momento.
Para terminar, una recomendación que he visto en el estupendo blog de Federico García Barba, Islas y Territorio. Son nail houses (casa uña), que publica el blog Deputydog (que como habreís visto si habéis pinchado en el link lamentablemente ha echado el cierre), otro sitio bastante divertido que publica antologías de arquitecturas y paisajes extravagantes. Por supuesto, las nail houses nada tienen que ver con la manicura, sino que son casas que se han quedado incrustadas enmedio de nuevas promociones al negarse sus propietarios a desalojar sus parcelas.

2 comentarios en “Ventilaciones forzadas y casas uña”

  1. Anonymous dice:

    Me gustaría vivir en una casa uña. Da la sensación de que es vivir en una isla desierta rodeada de un mar por el que puedes nadar y encontrarte con todo tipo de cosas. Yo que nunca he tenido demasiada afición a los paseos marítimos en general (ni por mar, ni por los que los propios ayuntamientos proporcionan con sus farolas y todo) creo que este plan para mi sería una buena opción. El lugar del mundo donde estuviera ubicado me sería indiferente.
    B. Rothwoss

  2. Vaya, que sueño más bonito.
    Gracias.

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